Una Comunidad Universitaria al Servicio del Desarrollo Humano Sustentable


Carta a la Comunidad Uvemista, por: Francisco González Cruz

Estimados estudiantes y trabajadores integrantes de la comunidad universitaria.

La grave situación que sufrimos los venezolanos representa una dura prueba para la capacidad de sobrevivir con dignidad y no es fácil para nadie aguantar esta realidad sin sentir algún sentimiento de desasosiego, angustia o desesperanza. Son días recios. Pero hay actitudes y comportamientos que ayudan a sobrellevar la situación y hasta encontrar oportunidades en ellas, en cambio existen conductas que no ayudan, estorban y agravan la situación. Las crisis pueden hacer que emerjan nuestras mejores virtudes, pero también las miserias que guarda el alma humana.

 

Nos interesa mucho salvar nuestra Universidad, que es nuestra oportunidad de formarnos aquí en nuestra propia tierra, de vivir animados en un proyecto común, además de encontrar en ella una fuente modesta pero legítima para nuestra subsistencia. Preservar esto es para todos nosotros un asunto de primerísima importancia. Y hay muchas maneras de ayudar en este propósito, la primera de ellas es cumplir adecuadamente nuestra respectiva responsabilidad: aprender, enseñar, mantener nuestros espacios dignos.

 

Se han tomado diversas decisiones en este camino de sobrevivir con dignidad. En este sentido, se han flexibilizado los horarios de trabajo y de clases, se han mantenido el trabajo presencial en la medida de lo posible, pero igualmente se han abierto posibilidades de trabajo y educación a distancia, se han desocupado espacios y ocupados otros para reducir drásticamente los costos y mantener matrículas solidarias. Se abren nuevas oportunidades de estudios tanto en pregrado como en postgrado y extensión, se plantea el aprovechamiento de alguna planta física para adelantar el viejo sueño de un colegio que forme las generaciones de base para la Universidad, se multiplican las posibilidades de ingreso y se buscan apoyos internos y externos.

 

Quizá algunas de esas decisiones no son compartidas de manera unánime, pero tenemos los canales institucionales para opinar y dar sugerencias, sobre todo en orden a encontrar soluciones prácticas y de calidad para lograr el objetivo de sobrevivir con dignidad. 

 

Mantener la Universidad activa y vibrante es una tarea cotidiana y fundamental. Que los estudiantes que lleguen encuentren a sus profesores y a los trabajadores en sus lugares de trabajo animados y de buen humor, atendiendo con eficacia y honestidad las demandas estudiantiles. Los establecimientos de apoyo como cafetines y fotocopiadora activos, los espacios limpios, los jardines cuidados y todo en un ambiente modesto pero grato. Si se trata de clases o trabajo virtual debe ser de calidad, con excelente apoyo.

 

No nos puede  cubrir el desaliento pues tenemos una Universidad flexible y activa, preparada para enfrentar los problemas. Esta es una dura prueba para todos pero no quepa ninguna duda que la Universidad Valle del Momboy saldrá fortalecida y renovada, como saldremos todos los venezolanos.

 

 

Francisco González Cruz

Rector Fundador