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TRUJILLO POSIBLE


TRUJILLO POSIBLE
Francisco González Cruz


El Trujillo Posible se puede desplegar si logramos tener la audaz voluntad de concebir, crear y producir nuevas realidades a partir de lo que somos y a partir de las nuevas miradas a lo que somos y al poder de la fantasía, de la innovación y la creatividad.


Es mediante la rebelión del espíritu para el necesario conjuro de los antiguos demonios de la intriga, el resentimiento, la envidia y el divisionismo. Y del fortalecimiento de la fuerza emprendedora para potenciar los valores del trabajo, la tenacidad, la solidaridad y aprovechar con inventiva los recursos que tenemos.


Revertir la nostalgia por el afán de la construcción de futuro. Liberar a Trujillo del historicismo trivial, de la petrificación cultural, de la política epiléptica y lanzarnos a la audacia creativa de construir futuros con la base raizal de nuestra identidad, pero con lo mejor que nos ofrece la ciencia y la tecnología de hoy.


Liberar a Trujillo del confinamiento físico (mediante vías de comunicación, vuelos, ampliación de la conectividad), del confinamiento al pasado (construyendo futuros), del confinamiento cultural (liberando las fuerzas creadoras).


Mantenernos en una “fiebre” creativa permanente dentro de la contingencia de lo singular, lo propio de la Trujillanidad. La innovación desde la identidad. La globalización desde nuestros lugares.


Vencer la domesticación, la rutina y esta especie de “sonambulismo histórico” en que estamos. Debemos despertar de verdad y ver la luz de un nuevo día. Porque desde hace ya mucho tiempo, hace quizás 200 años, estamos durmiendo, sin sueños...


La mejor forma de acabar con ese sonambulismo es con una gran “despertador” que nos libere del largo adormecimiento.


Ese despertador puede ser un proyecto profético de construcción de futuro. Una experimentación continua de nuevas miradas, nuevas ideas, nuevos proyectos, enraizados por supuesto en lo mejor que somos de nuestra identidad, del territorio y la cultura trujillana.


El proyecto que espera una reacción audaz está allí, en potencia que quiere manifestarse. Está en la herencia Cuica, en la ocupación española y en las instituciones que nos legaron, en los aportes que mujeres y hombres fueron dejando en su huella cotidiana, muchas veces heroica. Pero necesitamos ver más allá de los límites que hemos construido e innovar el pensamiento, innovar la mirada, innovar el lenguaje.


Las propuestas que han sido publicadas en esta iniciativa tan importante del DLA han sido excelentes. Temas como la vialidad, la educación, el turismo, el desarrollo agrícola, los temas de identidad y otros aportes son muy interesantes y debemos luchar por que se concreten. Pero debemos ir muchísimo más allá. Requerimos mayor audacia, mayor imaginación. Requerimos en suma un quiebre histórico mayor.


Ver a Trujillo, a su geografía, a su historia, su gente, su economía, su cultura tratando siempre de captar el potencial de cambio. La profecía que allí está por ser anunciada y que comience a ser cumplida.


El poder de la imaginación, de la fantasía, de los sueños es inconmensurable. En Trujillo tenemos mucho material para en vez de esperar, imaginar y echar a volar. Potenciar la imaginación transformadora y transformar la memora en profecía. Ir de la petrificación de las ideas a la euforia de la creatividad.


Si se trata de vialidad tendremos que plantearnos unas vías que además de resolver los problemas sean distintas, más bonitas, que recojan los valores que queremos resaltar, por ejemplo más arboladas, con parques en determinados trayectos, con atractivos para los que van por ellos, con centros de comunicación, puestos de ventas o de degustación de lo que producen los trujillanos, con mensajes, con obras de arte de nuestros creadores. Es decir aplicar la basta imaginación de los trujillanos y de los que nos puedan asesorar en esto para esas vías sean únicas y todos estemos orgullosos de tenerlas.


El eje Trujillo – Valera debe ser la nueva conurbación que dé el liderazgo urbano que necesitamos, con el polo político en la capital y el polo económico en Valera, ambas ciudades complementarias y con el eje de servicios metropolitanos que las una. Con una red de ciudades eficientes con Boconó al este, Sabana de Mendoza al oeste, Monay y los nuevos desarrollos al norte y la incorporación geoeconómica de Timotes al sur.


Y así con el turismo aprovechando la cordialidad de los trujillanos, los paisajes, los pueblos, el Lago, la gastronomía, ese tesoro que es José Gregorio Hernández, pero agregándole valor a todo eso. La agricultura podría ser uno de los puntales del Trujillo Posible pero tendría que ser una agricultura no contaminante, con productos muy sanos y sabrosos, que se sepa que si son de Trujillo son muy buenos, especiales.


Eso requiere un cambio de mirada. Por ejemplo requiere investigación científica y tecnológica. Requiere asesoría de expertos. Exige un cambio muy grande en la educación de los trujillanos. Exige un cambio en el comportamiento de todos nosotros frente a la naturaleza, frente a nosotros mismos, frente a nuestro pasado y a nuestro presente.


Requiere cambios en las comunidades y organizaciones trujillanas, para aprender a mirar bien las oportunidades y a trabajar en la construcción de futuros. A innovar en el camino. A la experimentación cooperativa y permanente. Requiere que los trujillanos seamos más audaces.


Requiere cambios en la administración pública, tan petrificada, lenta y corrompida. Exige una administración pública honesta, profesional, atenta, con visión estratégica, que escuche y estimule.


Requiere un liderazgo más creativo, más responsable, más trabajador y más honesto. El concurso de los trujillanos más talentosos, de aquí y los que se han ido. Los de aquí para los emprendimientos del vanguardismo productivo y para los desafíos de la ciencia, la tecnología y la educación. Los que se fueron y son exitosos para la cooperación y las conexiones globales.


Y sobre todo requiere un enorme cambio en el lenguaje de los trujillanos, que pongan en evidencia los cambios culturales que estamos gestando. Erradicar las palabras que intoxican, que descalifican, que generan pesimismo, por las que estimulan, crean y descubren oportunidades.


Con las palabras y acciones apropiadas iremos creando el Trujillo Posible. Pero requiere, por sobre todas las cosas, que los trujillanos nos enamoremos más de TRUJILLO.